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LA ANGUSTIA FRENTE A UNA SITUACIÓN QUE NO CONTROLAS


Ayer tuve una sesión compleja. Atendí a una alumna que desarrolla negocios en Cusco vendiéndole a los turistas un producto que ella produce en su propia fábrica y resulta que los turistas desaparecieron de Cusco desde que comenzaron las protestas el 7 de diciembre.

Tiene un equipo de 20 vendedoras que son como tiendas minoristas: se llevan un porcentaje de las ventas, no un sueldo, son buenas y son equipo desde hace varios años. Ganan bastante bien cuando hay clientes, pero desde un mes y quince días no hay.

Por otro lado, la planta de producción también está parada, sin ventas ¿para qué producir? El asunto es que hay que pagar el sueldo de los trabajadores y si la cosa sigue así va a tener que reducir su número y hasta eventualmente cerrar el negocio por lo menos de manera temporal... nuevamente.

Ella está muy cabezona. Ha entrado, digamos, en trompo.

Es súper emprendedora, le pican los pies y tiene una fortaleza para la acción admirable y ahora cuando las cosas volvían a recomponerse luego de la pandemia ¡pataplum! nuevamente una situación externa a ella le impide hacer negocios.

Para que entiendan su energía, cuando ha llevado sus cursos en Fábrica de Empresarios, un día estaba en Cusco, el otro en Puerto Maldonado, y el siguiente en Arequipa, todo en una misma semana y así todas las semanas.

Retén a una mujer así sin poder hacer nada, "trato que mis dos hijos no sientan mi desaliento y desazón, pero hay días que no puedo. Les digo digo que no se preocupen, pero se me viene el llanto y me tengo que ir a encerrar a mi cuarto a llorar".

Siento su angustia y se me parte el alma.

Su mente no deja de trabajar. Estoy pensando en un negocio nuevo -me dice-, algo que pueda vender masivamente al público de mi ciudad.

Me cuenta el rubro y me parece interesante, muy interesante. Sin embargo, esto va a pasar, lo que estamos viviendo es terrible y la violencia entre los manifestantes y los policías colisionando producen imágenes que asustan a peruanos y extranjeros, pero va a pasar. Volverán poco a poco los turistas y tu negocio florecerá nuevamente. ¿Conviene que abras un nuevo negocio o es mejor que te concentres en implementar los cambios que tenías que hacer en tu planta para poder alcanzar los objetivos que te planteabas el año pasado? -le pregunto.

Y te voy a decir una cosa más que te va a gustar: tú decidiste que el mercado de tu producto sea el turista, pero lo que vendes también te lo puede comprar el cusqueño, el arequipeño, el puneño, el ayacuchano, el de Puerto Maldonado, con otro empaque, sin los adicionales que le pones para que sea atractivo para el turista, tu producto puede tener un precio más barato y ser consumido por todos.

Si te parece, esta serían tus tareas:

- Empaque nuevo

- Bajar costos

- Pensar cuál es la red de distribución para que el producto este al alcance del cliente local

- Pensar la campaña publicitaria

- Ver si tu equipo de ventas puede venderle a las tiendas donde estará tu producto

- Fijar sus comisiones para el mercado interno y la venta por mayor


Se puso contenta.

Para cerrar la sesión le digo: si lo miras desde esta perspectiva, esta crisis te ha hecho un regalo. Vas a estar más cerca de tu sueño, ahora tendrás mercado local y mercado turístico. No tienes que pensar por ahora en otro negocio.


Cerró con un gracias Juan que me alegró la vida.


Espero les sirva a ustedes. A un problema se le puede dar vuelta y convertirlo en una hermosa posibilidad. En este caso específico, se pudo.


Para eso sirve un asesor de negocios.


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