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Los límites condicionan nuestra imaginación par pensar soluciones

Actualizado: hace 20 horas



Vino a consulta una empresaria que tiene un negocio exitoso en un balneario cerca a Lima y me ha dejado pensando en varios temas. El que te comparto ahora tiene que ver con los límites.

Los límites nos dan parámetros de acción, definen hasta dónde puedo moverme cómodamente bajo unas mismas reglas. En ese sentido, brindan seguridad, contienen, nos ponen en una zona conocida; pero, en el otro lado de la moneda, los límites también nos detienen, no nos dejan pensar más allá de lo que ya hemos definido.

Le pregunto a ella:

- ¿Qué es lo que quieres?

- Que mi negocio prospere.

- ¿Qué significa que prospere?

- Que crezca en ventas.

Y luego pasamos a analizar qué está ocurriendo y lo que me encuentro es una serie de límites que frenan sus deseos. Te los presento:

Límite principal La empresaria dice "no queremos que el negocio consuma el tiempo que pasamos con nuestros hijos". Lo cual me parece fantástico, abogo porque los padres nos concentremos más en la crianza. No hay tarea más relevante para la humanidad. El tema, es que asumen que hacer crecer la empresa les va a robar tiempo a los niños.

Segundo límite ¡Lima NO! No quieren abrir una sucursal en Lima aunque saben que eso les representaría ingresos parejos durante todos los meses del año. Piensa que si lo hace sería una locura para el tipo de atención que quieren brindarle a sus hijos: Lima significa estrés y abandono de los niños, ¡imposible!

Tercer límite El tamaño del local no les permite aumentar la producción. No entran más personas ni más máquinas. La producción del día se agota, ¡podrían vender bastante más en verano! pero no tienen dónde producir. El equipo de producción no puede quedarse en el local cuando es hora punta de clientes. Quisiéramos que se queden horas extras, pero no hay espacio. Se le pidió al personal de producción que venga más temprano, pero no ha aceptado venir una hora antes en la mañana. Ellos también nos ponen límites.

Cuarto límite Formar nuevo personal, que venga por las noches, les toma alrededor de un mes. No tiene sentido, estarían listos al final de la campaña y además ¿dónde los formamos?.


Como ven es difícil imaginar cómo cumplir con la consigna de la empresaria "quiero un negocio próspero" porque los límites la tienen encerrada. En este caso, estamos llenos de restricciones, de puertas que se cierran, de "no se puede", lo que imagino va a causar frustración y la frustración lleva a molestia, pesadez, conflicto.


Mi tarea va a ser ayudarlos a romper ciertos límites que aparecen como restricciones, por ejemplo: "no vamos a poner un local en Lima". Debo ayudarlos a cambiar esa frase por una que permita pensar soluciones: "pondríamos un local en Lima, que nos permita generar ingresos sostenidos todo el año, si esa operación no nos quita el tiempo de crianza. Ayúdanos a organizar ese escenario".

Para aprovechar más la campaña y la demanda no atendida, tendríamos que hablar con el personal para ver si se puede cambiar su: "no podemos venir más temprano" por un "podríamos hacer el esfuerzo de venir una hora más temprano los 45 días que quedan de temporada siempre y cuando..."

Aquí también hemos visto que el local nos limita. El equipo de trabajo está incómodo en la hora punta, chocan unos con otros y entonces, la pregunta cae de madura, ¿podemos separar los espacios de producción de los de atención? ¿Por qué las dos cosas se tienen que hacer en el mismo local?


Para terminar la reflexión

Tenemos que objetivar los límites y verlos con un poco de distancia, como cuando uno toma un objeto con la mano y la estira para poder verlo con una perspectiva más amplia.

Como hemos visto, los límites nos los ponemos nosotros, pero también el personal, el tamaño del local, unas circunstancias específicas de un momento determinado.

Si no logramos analizar los límites, estos se pueden convertir en murallas imaginarias.

Por el contrario, sí los verbalizamos y hacemos el ejercicio de plantear las condiciones que nos hacen poner esos límites podríamos encontrar soluciones viables.

El ejercicio empresarial se trata de borrarle los límites al crecimiento, organizándolo respetando al ser humano que conduce la empresa y al equipo que trabaja en ella.

Para esta empresaria el tiempo de los hijos no es negociable, es un límite precioso que nos debe exigir pensar más, porque sí se puede tener tiempo de crianza y hacer que una empresa crezca, el reto es organizar el negocio y sumar gente.

Para eso sirven los asesores empresariales.


Nos vemos en el curso MUJER PRÓSPERA